23/01/2022

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Apología nazi, homofobia y odio a granel: la ultraderecha amplió sus actos en 2021 ante la inacción de la Policía

Neonazi en Barcelona
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La extrema derecha no se detiene. En 2021, el entramado de partidos y asociaciones que mantiene vivo el discurso de odio en España estuvo detrás de al menos 130 acciones de toda índole en distintos puntos del país. Pese a que en varias oportunidades se denigró a las víctimas de la dictadura o hubo apología nazi, los casos en los que actuó la Policía se cuentan con los dedos de la mano. 

Según datos recogidos por Público, este año estuvo marcado por distintas acciones desarrolladas por distintas siglas y similar ideología: a su manera, la fragmentada ultraderecha que evitó ser fagocitada por Vox intenta no perder el pulso de la calle. Desde los homenajes a Franco hasta la recolección selectiva de alimentos solo para familias españolas o el negacionismo de la pandemia, todo ello aderezado con altas dosis de ultranacionalismo español y un sentido del catolicismo profundamente extremista.

La organización Hacer Nación es uno de los grupos que ha llevado la xenofobia a distintos rincones del país. Lo ha hecho principalmente a través de Españoles en Acción, una pseudo-ong montada con la vocación de exteriorizar el viejo concepto de «los españoles primero«. A lo largo del año, su misión ha sido repartir bolsas de alimentos a «compatriotas» con la correspondiente foto y publicación en redes sociales.

En uno de sus últimos videos publicitarios, Hacer Nación soltó una idea que se define por sí sola: fomentar los apareamientos exclusivamente entre españoles. Al mismo tiempo, ese grupo ultraderechista se ha dedicado a lanzar mensajes callejeros contra los menores migrantes que se encuentran en España. «MENAS fuera de España. Luchar por nuestros barrios es Hacer Nación», fue el lema de una acción propagandística desarrollada a finales de noviembre en Málaga.

Consignas similares están muy presentes en España 2000, un partido político registrado legalmente que promueve el odio contra diversos colectivos. «Fuera MENAS de nuestros barrios», proclamaban en enero de 2021 tras participar en una manifestación convocada en Madrid por la Asociación de Vecinos de Pinar de Chamartín y Hortaleza, un grupo que actúa bajo la órbita de la ultraderecha.

De hecho, no sería la última vez que España 2000 y ese supuesto colectivo «vecinal» coincidirían en las calles. El pasado 18 de septiembre, militantes de ambas  organizaciones extremistas estuvieron presentes en la manifestación homófoba que recorrió las calles de Chueca bajo consignas aterradoras.

Según datos del Ministerio del Interior, la Asociación de Vecinos del Pinar de Chamarín y Hortaleza fue una de las entidades que convocó esa movilización. En octubre pasado, el juzgado de Instrucción número 11 de Madrid abrió diligencias a raíz de las querellas presentadas por la Red Madrileña de Inmigración y Ayuda al Refugiado y la Coordinadora Tercer Sector. La Fiscalía también abrió una investigación por posibles delitos de odio.

Durante la manifestación homófoba de Chueca, la Policía Nacional incautó palos, bengalas y hasta un puño americano entre los manifestantes, por lo que decretó multas de 800 euros cada una para seis de ellos. Además, se dictaron  sanciones administrativas de 600 euros para los dos neonazis que figuraban como convocantes del acto. 

No es la tónica habitual. De hecho, la mayor parte de los actos ultraderechistas en 2021 se cerraron sin consecuencias para sus convocantes, incluso en casos de apología declarada del nazismo como el registrado el pasado 11 de noviembre en un hotel de Zaragoza. Ese día, la asociación Devenir Europeo, que se reivindica nacionalsocialista y cuenta con registro legal en el fichero de Interior, celebró un acto semiclandestino de captación de nuevos miembros. También puso al alcance de los asistentes sus distintas publicaciones, en las que suelen exaltarse las figuras de Hitler y otros criminales nazis. 

«¿Qué ocurrirá el día de mañana y cómo podemos enfrentarlo los que aún guardamos unos ideales que nada tienen que ver con lo que promueve el sistema?», lanzaba Devenir Europeo en otra convocatoria difundida en abril pasado de cara a una conferencia que preveía celebrar en Zaragoza y a la que únicamente se podría acudir con invitación previa. Pocos días antes, ese mismo grupo había difundido un cartel con el rostro de Hitler en ocasión del 132 aniversario de su nacimiento. 

Bastión Frontal es otra de las organizaciones antisemitas y xenófobas que ha celebrado distintos actos a lo largo del año. Uno de sus principales eventos tuvo lugar en mayo pasado frente a la Embajada de Marruecos en Madrid. Coincidiendo con la crisis migratoria, ese grupo de extrema derecha montó una protesta contra la «invasión» que acabó en enfrentamientos con la Policía. Hubo siete detenidos y ocho agentes heridos. 

Este grupo ultraderechista también protagonizó el acto de acoso contra Pablo Iglesias registrado el pasado 30 de marzo en Coslada. Aquel día, el cofundador de Podemos cruzó la carretera y se encaró a los nazis.   

No fue el único caso de acoso a políticos de izquierdas por parte de neonazis que se registró a lo largo de este año. El 25 de abril, simpatizantes de España 2000 en Valencia lanzaron gritos e insultos contra el diputado de ERC Gabriel Rufián poco antes de que participase en la presentación de un libro en Dénia. 

«Mientras los patriotas somos identificados y cacheados como si fuéramos delincuentes, los que quieren romper España y justifican y aplauden la violencia contra la Policía en Cataluña se reúnen con total impunidad»,  denunció entonces el partido de extrema derecha en Twitter. 

A día de hoy, grupos como España 2000 y Bastión Frontal buscan consolidarse como uno de los referentes de la ultraderecha entre la juventud, un campo especialmente apetecible para ese tipo de grupos: según consta en un informe publicado por el Instituto de la Juventud a finales de 2020, «España presenta ahora varios rasgos característicos de un fértil caldo de cultivo para la radicalización de la derecha».

El citado estudio destacaba, por un lado, que «existe un fuerte nivel de insatisfacción con el régimen político y la clase política entre las personas jóvenes, así como con la gobernanza del sector público». «Por otro lado, los niveles de inmigración están aumentando en España, sobre todo como resultado de la recuperación económica», subrayaba.

Del mismo modo, hay otro factor clave sobre la mesa: «El discurso antiinmigración –que exagera el aumento de las tasas de inmigración– también está creciendo, sobre todo desde la irrupción del partido Vox en el panorama político español», apuntaba.

En una respuesta enviada recientemente al diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, el ministerio del Interior aseguro tener bajo su radar a nueve grupos de «referencia» en el ámbito de la extrema derecha más violenta, a los que se suman otros 46 calificados como «grupos independientes» y otros 27 bajo la categoría de «subordinados». De acuerdo a uno de los últimos informes del Movimiento Contra la Intolerancia, existen más de 10.000 personas de ideología neonazi en España.

En 2021 también ha habido varios actos de reivindicación de la dictadura franquista, entre los que destacan los protagonizados por el Movimiento Católico de España o la mismísima Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF). En las agendas de ambas organizaciones figuran las 11 misas celebradas el pasado 20 de noviembre en homenaje al dictador.

El líder del PP, Pablo Casado, estuvo en una de esas celebraciones litúrgicas. Su aparición en la misa oficiada en Granada sorprendió a los propios asistentes, que hicieron fotos y las publicaron en internet. El líder del PP aseguró posteriormente que desconocía que se tratase de una convocatoria franquista.

«La FNFF confirma que no invitó expresamente al Sr. Casado a la misa ofrecida por el alma De Francisco Franco por lo que no puede responsabilizarse ni atribuirse su presencia en la misma. Ello no obstante agradece tanto al Sr. Casado y su familia como al resto de los asistentes a la misa la oración por el alma de un cristiano ejemplar como Francisco Franco Bahamonde«, remarcó la fundación franquista –dirigida actualmente por un militar retirado que ejerció de ayudante de campo de Juan Carlos I– en un comunicado emitido en pleno escándalo.

Los actos de exaltación de la dictadura franquista son oficialmente sancionados con multas en Valencia, Aragón, Andalucía e Illes Balears, territorios donde existen normativas autonómicas de memoria democrática que persiguen tales actos. Sin embargo, a día de hoy solo se conocen dos multas en la Comunidad Valenciana.

De momento ha habido ni un céntimo de sanción para los activistas de ultraderecha que el pasado 25 de septiembre se movilizaron en el término aragonés de Belchite, donde volvieron a exhibir su arsenal de simbología franquista entre vítores a la dictadura. Allí intervino el general de brigada Adolfo Coloma Contreras, ya retirado del Ejército, encargado actualmente de coordinar las delegaciones de la Fundación Franco repartidas por el país.

La guerra que la FNFF promete librar contra la Ley de Memoria Democrática del Gobierno cuenta con el apoyo de uno de los principales ‘lobbies’ ultracatólicos de España. «Tú sabes bien que detrás de la ley de memoria democrática se oculta el ataque a la identidad nacional que desde hace cien años intenta la izquierda española con diferentes siglas y un mismo objetivo», resumía Hazte Oír en una acción lanzada en julio pasado para pedirle al Vaticano que impidiese la salida de los monjes benedictinos del Valle de los Caídos, otra de las reivindicaciones clásicas del mundo franquista.

Durante los últimos 12 meses, Hazte Oír protagonizó también distintas acciones contra otras iniciativas del Gobierno que también le encrespan: las leyes de eutanasia y de reconocimiento de los derechos de las personas trans. A esos puntos se suman las protestas en otro de sus campos habituales: las campañas antiabortistas. 

Al igual que ocurre en otros puntos de Europa, la extrema derecha española también busca conquistar seguidores a través de la pandemia. O mejor dicho,  a través de la negación del coronavirus, de las vacunas y, últimamente, del Pasaporte Covid. No hay medida sanitaria que convenza a partidos como España 2000 o Democracia Nacional, cuyos dirigentes están firmemente convencidos de que el virus forma parte en realidad de un complot «globalista» en el que participa La Moncloa.

«Democracia Nacional se muestra totalmente en contra de las medidas propuestas por Pedro Sánchez para luchar contra la ‘sexta ola’, una ola que solo existe en las mentes de los que dirigen los partidos políticos, los medios de comunicación y buena parte de la vendida clase sanitaria», señala el partido ultraderechista en una de sus últimas declaraciones.

 

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