23/01/2022

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¿Cuándo hay que cambiar las sábanas?

Una camarera de pisos cambia las sábanas de una cama de una habitación de un hotel de Barcelona, en noviembre de 2020.
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Nuestra cama es uno de los lugares donde pasamos más tiempo al día. Si tenemos en cuenta la esperanza de vida actual y que lo aconsejable es que una persona duerma entra 6 y 8 horas diarias, de media pasamos de 20 a 25 años durmiendo. Por ello es muy importante que la cama esté limpia y así poder controlar los ácaros y los microorganismos que podrían instalarse en nuestras sábanas.

Unos ácaros que también pueden aparecer de la mano de los pececillos de plata, esos insectos similares a las tijeretas que hay en los hogares por la humedad.

Normalmente, las personas que no lavan sus sábanas con frecuencia duermen sistemáticamente con más alérgenos de la cuenta, y eso puede significar un aumento en el riesgo a desarrollar asma o alergia al polvo.

Para los que ya sufran alergias estacionales -en primavera o verano- es primordial el cambio y lavado de sábanas periódicamente, ya que ayuda a reducir los efectos adversos de la anomalía del sistema inmunitario.

Para estos casos, es recomendable lavar las sábanas hasta más de una vez por semana. Y presenta muchos beneficios, ya que está estudiado y comprobado que es un hábito que consigue prevenir enfermedades (aparte de reducir los efectos de las alergias).

Por ejemplo, un estudio de Cambridge en guarderías afirmó que lavar la ropa de la cama todos los días puede llegar a reducir la frecuencia de gastroenteritis. También hay otros estudios que afirman que limpiar la esterilla de dormir evita las infecciones en vías respiratorias.

En cada estación del año el crecimiento de ácaros y otros microorganismos varía, por tanto dependiendo de ésta tendremos que aumentar el número de lavados, o no. Por ejemplo, en verano tendremos que lavar las sábanas más a menudo ya que es cuando más sudamos.

También, en caso que nos pongamos enfermos o alguien de nuestra casa tenga alergia a los ácaros, se recomienda lavar las sábanas con mucha frecuencia y con agua caliente, a unos 60 grados centígrados.

Para minimizar la suciedad que se pueda acumular entre las sábanas y mantener una higiene, debemos evitar los pequeños detalles que pueden ensuciarlas, como por ejemplo tocarlas con las manos sucias o con la ropa sucia. Por tanto, debemos evitar sentarnos o apoyar cosas en la cama cuando esté deshecha, ya que toda la suciedad se pegará a las sábanas.

Es importante tener en cuneta que el paso de microorganismos -como bacterias y hongos- de una superficie a otra es mayor si está mojada. Así, debemos evitar los malos hábitos de dormir con el pelo húmedo después de una ducha o dejar la ropa sudada en la cama, ya que dejará más microorganismos impregnados en la superficie.

Si la ropa está seca, la transmisión de microorganismos es poco detectable, pero todo depende del tiempo de contacto y la fricción.

También, es recomendable ducharse antes de dormir para eliminar la suciedad del cuerpo que puede manchar las sábanas, pero sobre todo, tendremos que secarnos bien el pelo para no humedecer las sábanas.

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