21/10/2021

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ERC y Junts sellan su apuesta por la mesa de diálogo y por la mejora de la sanidad

Pere Aragonès y Jordi Puigneró, a su llegada a la reunión semanal del Govern.
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Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

Escribe desde Barcelona

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Si algo distingue al Govern liderado por Pere Aragonès es su intento, está por ver con qué éxito, por conjugar la continuación del ‘procés’ con la gestión del día a día. Es decir, del ‘mientras tanto’, en la jerga republicana. La triple crisis pandémica -sanitaria, social y económica- ha desembocado en un esfuerzo del bipartito ERC-Junts por reforzar esta gestión mediante un plan de Govern, una hoja de ruta, con la que, pasada la legislatura, e incluso a lo largo de ella, se puedan rendir cuentas de lo hecho.

El escenario económico del que parte el Govern, según rezan los borradores con los que se ha trabajado y a los que este diario ha tenido acceso, es «optimista». La previsión propia de crecimiento es del 6%, para este 2021 y de un 5,2% para el próximo. Así, el Govern, hace suyo el discurso de investidura de Aragonès, que dibujaba cuatro grandes ejes en su gestión (basados en las transformaciones democrática, social, verde y feminista) . A estos cabe sumar un quinto elemento, la economía «del conocimiento, digital y emprendedora», fruto de la mixtura de los postulados del ‘president’ y de su vicepresidente, Jordi Puigneró (Junts). Uno de los varios signos de distensión que ERC y Junts han protagonizado este martes, tras el encontronazo, la semana pasada, a cuenta de la alineación en la mesa de negociación

Con todo, en las 1.572 medidas y submedidas previstas -300 de ellas calificadas de «estratégicas- se incluye la inevitable cita al conflicto político, para desfacer entuertos y para evitar que nadie caiga en la tentación de señalar que el Govern se centra en la gestión «autonomista» de Catalunya.

Así, en el primer punto, se asevera que la intención es «avanzar hacia la resolución democrática del conflicto político» mediante «el impulso del proceso de negociación según los estándares democráticos internacionales y articulado a través de una mesa de negociación entre ambos gobiernos». Es decir, Junts hace suyo, de manera oficial y como parte del Govern, ese foro de diálogo. Nueva muestra de distensión que quizá cabría sumar la nada casual imagen de Aragonès y Puigneró entrando juntos, delante de las cámaras y en conversación distendida, en la reunión del Govern. También se menciona, además, la defensa de la amnistía y del ejercicio del derecho a a la autodeterminación, como integrantes de la propuesta catalana en esta mesa.

A partir de aquí, la hoja de ruta se adentra a lo largo de más de 140 páginas en el ‘mientras tanto’. En ellas se incluyen tanto los acuerdos entre Junts y ERC, para la investidura, como los de los republicanos con la CUP que, ahora, por tanto, los posconvergentes hacen suyos.

Destaca la reiteración de promesas expresadas en el debate de investidura y plasmadas en el pacto de gobierno entre Esquerra y Junts: 1.000 millones de euros en política de vivienda durante la legislatura y un plan «de rescate social» de 700 millones que Aragonès prometió para los 100 primeros días de su navegación y que el tercer sector social reclama que se concrete cuanto antes ante el crecimiento de las desigualdades. En las políticas sociales, el plan es ambicioso y afronta reformas de calado. Asimismo, la hoja de ruta prevé el incremento del presupuesto en sanidad en 5.000 millones en los próximos cinco años.

En políticas sociales se incluyen también aspectos acordados con la CUP, como el plan piloto para la renta universal «a determinadas franjas de edad». Una propuesta sobre la que Junts per Catalunya ha expresado públicamente sus reticencias. El plan promete la integración entre políticas sociales y sanitarias, una vieja reivindicación del sector, mediante la creación de una agencia de atención integrada social y sanitaria.

Destaca la ausencia de referencias directas a la ampliación del aeropuerto de El Prat. Lo que se menciona al respecto se ciñe a la reclamación histórica de la gestión autonómica de los aeródromos catalanes -y también de los puertos- y su interconexión en términos de movilidad. Pero se elude el debate existente en relación a la propuesta de Aena.

El plan apunta hacia una rebaja de presión fiscal «a los y las contribuyentes con menor capacidad económica». Y en sentido contrario, sugiere una mayor carga de impuestos verdes: «intensificar los tributos medioambientales existentes». También se incluye la promesa de una banca pública, un elemento incluido también en el pacto firmado entre Esquerra y la CUP.

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