09/05/2021

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Los restos de sangre hallados en el barco son de Tomás Gimeno y no de las niñas desaparecidas en Tenerife

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El Laboratorio de Criminalística confirma que los restos de sangre hallados en el barco de Tomás Gimeno, el padre que secuestró a sus dos hijas, Anna y Olivia, de 1 y 6 años, en Tenerife, son del progenitor y no de las pequeñas, tal como apunta el medio local El Día citando a la televisión canaria.

El dato puede ser de gran relevancia para la investigación, que este lunes ha encarado su sexto día de búsqueda de las niñas desde que desapareciesen el pasado martes 28, cuando Tomás Gimeno se las llevó y no se las devolvió a su expareja.

Calificada como una ‘desaparición de riesgo’, por tierra, mar y aire, este lunes las autoridades han vuelto a proseguir con la búsqueda. Nuevamente, han registrado la casa del padre y los terrenos de la finca, por la que podría haber pasado antes de dirigirse al puerto, donde fue visto por última vez. Han buscado restos biológicos y cualquier pista del paradero de las niñas.

Tomás pudo haber desactivado el GPS de su embarcación con el objetivo de no dejar pistas sobre el itinerario que realizó desde que salió por última vez del puerto deportivo en la medianoche del martes al miércoles.

Fue el 28 de abril cuando Tomás Gimeno, de 37 años y natural de Tenerife, recogió a sus hijas. Primero a la pequeña, Anna, de 1 año, en el domicilio materno, y después en el colegio a Olivia, de 6.

Visitaron a los padres de Tomás, quien se despidió de ellos de un modo extraño. Por su tono, lo interpretaron así, como una despedida.

Por la noche, a aproximadamente las 21:00 horas, la madre de las niñas llegó a la casa de su expareja para recogerlas, pero no estaban. Llamó por teléfono y Tomás dijo que se las devolvería después de cenar. No tenían convenio regulador ni sentencia judicial para las visitas a las niñas.

A esa misma hora, Tomás Gimeno estaba cargando su lancha en el puerto de la Marina. Lo captaron las cámaras del puerto, pero ni rastro de las niñas. En las imágenes se vieron bolsos, maletas y dos petates grandes tipo militar. También embarcó la silla del coche de la niña pequeña que ha sido encontrada en altamar. En el coche dejó una manta de niña, dos mochilas, un biberón de agua y un dibujo. También había un recibo de viajes que había, pero era de hace tiempo, y por eso no se lo llevó la Guardia Civil.

Una hora más tarde, la madre de las niñas, Beatriz, volvía a llamarle, pero entonces Tomás Gimeno cambió radicalmente su versión: tras una primera discusión, le dijo que no volvería a verlas más; que «se va a encargar bien de las niñas y que no iba a saber más de ellas».

Beatriz, asustada, fue al cuartel de la Guardia Civil de Radazul, desde donde volvió a llamar a Tomás. Lo hizo en otras dos ocasiones, pero él insistió en que no iba a volver a ver a las niñas.

Después, tras un tiempo sin poder contactar con él, lo logró otra vez a la una y media de la madrugada. fue entonces cuando volvió a repetir que se iba ir lejos y que no iba a volver a ver a las niñas.

Tras ello, Beatriz no volvió a saber de él, y las autoridades averiguaron que Tomás se había despedido de todos sus amigos.

Ahora, la resolución del Laboratorio de Criminalística confirmando que la sangre hallada en el barco es de Tomás Gimeno arroja un nuevo dato clave para la investigación.

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