21/10/2021

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Un vertedero marino, el clavo ardiendo del Ángeles Alvariño para encontrar pistas de las niñas de Tenerife

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El Ángeles Alvariño, buque que el Instituto Español de Oceanografía ha puesto a disposición de la investigación que persigue dar con el paradero de Anna y Olivia, las niñas de uno y seis años de edad, respectivamente, desaparecidas en Tenerife junto a su padre desde el pasado 27 de abril, se centra en las aguas situadas frente al término municipal de Santa Cruz de Tenerife. Quedan 24 horas para saber qué hizo Tomás Gimeno con sus hijas.

Ahora es un vertedero marino el gran objetivo cuando el tiempo para encontrar pistas se agota. La investigación de los agentes es más difícil porque: «esa zona posiblemente fue buscada a ex profeso. Tomás Gimeno buscó una zona muy profunda que habitualmente se utiliza como vertedero de naves y de barcos, se utilizó ese lugar para que no se encontrase absolutamente nada», según ha informado Patricia Pardo en El programa de Ana Rosa.

Cruz Morcillo, en el mismo programa respalda esta información y añade: «De hecho, han encontrado mucha basura. Nos confirman que encuentran mucha piedra y basuras del fondo del mar, más que en otras zonas». 

La búsqueda en el fondo del mar con la ayuda de un sonar y un robot submarino de las niñas Anna y Olivia se ha desplazado hacia la zona donde la lancha de su padre, Tomás Gimeno, fue hallada vacía y a la deriva horas después de que se les perdiera el rastro.

Hasta ahora, el rastreo se había centrado en un tramo de unas diez millas cuadradas frente al litoral de Santa Cruz, entre el puerto y el barrio de Añaza. Sin embargo, ahora el ‘Ángeles Alvariño’ está trazando un recorrido de calles paralelas que se solapan para cubrir la superficie a explorar entre Santa María del Mar y el Puertito de Güímar. Durante este reconocimiento, se van estableciendo marcas en las irregularidades del fondo que requieran una inspección visual a posteriori.

Esa inspección le corresponde al robot no tripulado ‘Liropus 2000’, con capacidad para operar y realizar recogida de muestras más allá de los 2.000 metros de profundidad, aunque si es debidamente adaptado puede trabajar hasta los 3.000 metros.

A punto de cumplirse una semana desde que el buque oceanográfico ‘Ángeles Alvariño‘ se incorporó las labores de búsqueda de Anna y Olivia, por el momento no ha habido avances en la búsqueda de indicios. Las labores de búsqueda en el fondo marino de la costa sureste de Tenerife están resultando muy complicadas, según han indicado fuentes de la investigación, ya que el terreno es rocoso y lleno de precipicios.

La zona hacia donde se han desplazado los trabajos con el sonar es donde fue localizada la lacha de Tomás Gimeno, quien se hizo a la mar en dos ocasiones en la noche del 27 de abril, cuando se le perdió el rastro. El padre de Anna y Olivia embarcó solo, sin la compañía de las niñas, y antes cargó desde su vehículo maletas y bolsos, para lo que tuvo que realizar tres viajes.

De regreso de su primera incursión en el mar, fue interceptado por la Guardia Civil y propuesto para sanción por saltarse el toque de queda. Sin embargo, los agentes no hallaron nada sospechoso en la lancha de Tomás, puesto que a esas horas la madre aún no había denunciado la desaparición de sus hijas. Pasada la medianoche volvió a zarpar, y horas más tarde la embarcación fue localizada vacía, a la deriva y sin ancla frente al Puertito de Güímar. En las inmediaciones hallaron flotando en el agua una silla de retención infantil que usaba Anna.

La madre de las niñas sigue pensando que Tomás Gimeno no las hará daño y ha anunciado que en el caso de que vuelvan sanas y salvas no le denunciará.

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